En las profundidades del mar Cantábrico, donde las olas rompen con furia contra los acantilados de nuestra costa vizcaína, se esconde una leyenda: la del dragón del Flysch.
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¿Qué es el dragón del Flysch?
¡Os presentamos a FLISSY! Esta criatura marina, de dimensiones colosales y forma de serpiente, se asemeja a un leviatán de las antiguas historias.
Se dice que este dragón es el guardián ancestral de la costa vasca, que vela por su protección, preservando la riqueza natural del entorno del Flysch de Bizkaia.

Flysch Bizkaia: Un Parque Geológico

El Parque Geológico del Flysch Bizkaia es un área natural que se ubica entre los municipos de Sopela, Barrika, Plentzia, Gorliz, Lemoiz, Bakio y Fruiz, pertenecientes a la comarca de Uribe, además del municipio costero de Getxo.
Estamos ante una rica enciclopedia de nuestro entorno que, hoja a hoja, pliegue a pliegue, nos va desvelando momentos clave del pasado de la historia de la Tierra.
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Getxo. A cualquier dragón que se precie le encanta el dinero, ya sea en oro o en monedas. Pero, ¿sabías que el dragón del Flysch Bizkaia tiene su propio tesoro escondido en nuestra costa?
Y además tenemos claras pistas de su paso por algunas playas, donde vemos algunas escamas del dragón, que brillan con la luz del sol.


Sopela. Un lugar de culto para nuestro amigo, ya que sus antepasados, los lagartos terribles, los dinosaurios, están aquí presentes gracias a la huella del meteorito de su extinción.
Barrika. En su área de descanso, entre la arena mojada, surgen unas formas caprichosas en marea baja con las que a nuestro dragón le gusta camuflarse. Hay quien ve una espalda, una cola o incluso, una boca.


Plentzia. En esta villa marítima, han escuchado incontables veces su rugido junto al espigón, un claro indicio de que está entrando en la bahía para disfrutar de sus aguas cristalinas.
Gorliz. Próximo al fortin, sumergido en el agua, vigila la costa y protege a los pueblos de los peligros del mar, ahuyentando las tormentas con su rugido atronador y ayudando a los marineros a llegar a puerto.


Armintza. Durante un tiempo las rocas negras del Flysch fueron su hogar, hasta que unos bandidos vinieron buscando el oro del dragón y este los alejó con su fuego, quemando sus acantilados.
Bakio. A nuestro dragón le gusta observar esta fortaleza desde la playa más grande del Flysch Bizkaia, donde surgen rocas volcánicas al calor de su aliento.


Gatika. Se dice que el dragón del Flysch llegó al castillo hace muchos años, nadando por el río Butrón, buscando refugio de unos cazadores que le perseguían.
Fruiz. Hay ocasiones en las que nuestro dragón se enfada, y deja claros ejemplos de su furia mediante sus pisadas, que algunos confunden con calzadas de gigantes.


